Declaración de e-learning para la inclusión social (Barcelona, 2004)

1. A la hora de analizar la e-inclusión, vencer las barreras mentales es tan importante como solucionar el problema de acceso a redes y equipo asociado. La división digital no es sólo tecnológica: también es mental.

2. La investigación es clave. No disponemos de análisis precisos de los enlaces entre factores de exclusión y de cómo están relacionados con las TIC. Hay una necesidad muy clara de financiar programas de investigación que nos ayuden a comprender los diferentes grupos de exclusión en línea, los cuales difieren en función de edad, origen étnico o género.

3. A pesar de la existencia de resultados prometedores, cuando tenemos en cuenta a las personas con discapacidades necesitamos aún más  investigación. Por ejemplo, es necesario individuar cuáles son las áreas más problemáticas, evitar un acercamiento generalista y buscar soluciones que apunten a discapacidades específicas.

4. Un acercamiento meramente formal que insista en la importancia de las TIC en el lugar de trabajo no es suficiente. Hay que presentar las  tecnologías digitales a los excluidos como algo atractivo. La diversión en el uso es también clave para evitar la falta de motivación.

5. Enlazar las TIC con la cultura y el estatus social es también una buena herramienta motivadora. Sin embargo, es necesario procurar no abusar de la misma. Los grupos objetivo nunca deberían llevarse la impresión de que no hay vida más allá de Internet.

6. Hay una imagen simbólica positiva asociada al uso y conocimiento de las TIC. Tener acceso a éstas y saberlas usar (incluso en un nivel modesto) es un sinónimo de integración. Es interesante utilizar este conjunto de valores en procesos de aprendizaje tanto en estudiantes como en profesores. Defendemos un modelo de e-learning participativo, construido inter pares y ”mezclado”.

7. Participativo. No definamos las interfaces a priori, basándonos en modelos previos. Permitamos que el usuario se implique en el proceso de creación del sistema desde el principio, de manera que podamos ver qué funciona y qué no lo hace.

8. Aprendizaje inter pares (peer to peer). Ascender a los más jóvenes y a los estudiantes a profesores se ha probado varias veces y parece tener unos efectos motivadores muy importantes. El hecho de ver cómo sus colegas han sido capaces de aprender los conocimientos básicos de las TIC y que, además, los pueden enseñar, da a los estudiantes más confianza y motivación.

9. “Mezclado” (blended). Cuando analizamos la inclusión social, vemos que un acercamiento blended (que combina el uso de los ordenadores con interacción en directo con el profesor) es mucho más exitoso que los acercamientos e-learning “puros”. El contacto personal con el educador es clave cuando trabajar con el ordenador resulta más complejo y poco motivador.

10. Es necesario no olvidar que, por mucho que nos esforcemos, no todo el mundo podrá entrar en la sociedad de la información. Las políticas y estrategias de inclusión también deberían permitirnos ayudar al desarrollo completo de las personas que, debido a su situación económica,  discapacidad física o cognitiva, aislamiento, etc. no son ni serán capaces de utilizar las TIC.

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